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Nuestros Grandes, breves biografías. 1a edición publicada en el mes de abril del 2003. Editorial Oveja Negra 255 páginas / “Para Maria Camila y Juan Darien, con la esperanza que cuando crezcan y puedan leer, estas vidas los inspiren. A Marcela, Alejandro y la bella Paulina”

Breves biografías

Los diez colombianos más famosos en el mundo. (2003)

¿Cómo fueron sus inicios?

PRÓLOGO, Ciudad de México D.F. Abril de 2003.

Por Mauricio Aranguren

Confieso que al escribir cada una de estas biografías se me escaparon lagrimas y sonrisas pero qué curioso, siempre de alegría, nunca de tristeza. Sin embargo, en el recorrido por los momentos difíciles de nuestros ídolos sentí melancolía, por segundos me dolió el alma al saber cómo su éxito pudo enmarañarse en la incredulidad y la falta de apoyo pero pronto ese sentimiento se esfumó al reconocer la enorme fuerza de cada uno de ellos.

Por instantes son como las olas del mar, aquellas olas de diez metros. Imbatibles Nuestros Grandes persiguen sus sueños. Vivieron tormentas en su corazón pero al final llegaron a la placidez de su playa soñada.

Al conocerlos todo parece posible, al fin y al cabo antes de comenzar su lucha eran muy parecidos a usted y a mi, a cualquier colombiano. Tuvieron una infancia idéntica a la de muchos compatriotas y hoy son 10 personalidades del mundo.

¿Dónde estuvo el secreto?

suena poco creíble pero es verdad, no hubo ninguno en especial, no existió una compota bendita o unas vitaminas milagrosas, fue solo cuestión de amor.

Durante la vida de Los Grandes hubo siempre una voluntad de lucha infinita y un fe profunda en su talento. Tuve la suerte de conocerlos en mi labor como reportero para los canales de noticias donde trabajé durante ocho años y la revista que fundé hace dos. A dos de ellos solo pude verlos y escucharlos en la brevedad de una rueda de prensa o a la salida de un hotel, con otros pude compartir desde unos minutos, hasta varias horas de entrevista.

Estos valiosos encuentros son los privilegios del periodismo, los mismos que le dan al reportero aliento para trabajar hasta 14 horas al día, la mayoría mal pagas.

En estos momentos de ensueño conocí la cálida sencillez del pintor Fernando Botero, cuando presentaba por primera vez su donación de pinturas a Colombia en Madrid, España. Esa vez fui el ultimo periodista en entrevistarlo, espere mi turno después de todos y cuando él, agotado, pensó que había terminado, aparecí.

Botero miró el micrófono y exclamó, ! Ah, RCN ! fue como si en aquel logo hubiera visto a los más de 10 millones de colombianos que ven el noticiero cada noche.

El maestro aceptó la invitación para recorrer cada uno de los cuadros donados por él y además se prestó para que un anónimo periodista abusara de su confianza y lo tratara como a un modelo “parece aquí, pose, mire los cuadros, camine para allí, camine para acá…” Su amabilidad fue tal, que llegó a decirme: “usted sólo dígame lo que hago”. Al final le di las gracias como suelen hacerlo en mi tierra, !Dios le pague !

César Rincón es a quién mayor número de veces he entrevistado a pie antes de sus corridas y alguna vez estando a hombros después de una apoteósica faena.Había corrido el rumor de que el matador no daría ninguna entrevista antes de su presentación en la plaza de toros de Manizales. Mientras los periodistas -colegas- regresaban del hotel Termales de la Enea donde se encontraba alojado, yo apenas iba, convencido de que mi propuesta le iba a interesar.

Ese día conocí sus deseo de enseñar todo lo aprendido, en el reportaje se esmeró en mostrar los detalles más desconocidos de la suerte de la espada, pues entrar a matar un toro siempre le había costado trabajo.

Era un Rincón sólido, fuerte y recio el de esa mañana, pero años más tarde me encontré otro, uno preocupado, débil siempre serio pero amable. Fue en una finca de su propiedad en España, cuando anunció su retiro. “definitivo” de la tauromaquia y reveló los detalles de la grave enfermedad que padecía.

Llegué mas temprano de lo esperado tratando brillar por cumplido pero lo que hice fue embarrarla, pues me aparecí cuando le acababan de aplicar las inyecciones para controlar la Hepatitis C. Salió a la puerta de su casa sudando frío y con la mano en la cabeza, afectado por una pavorosa migraña. En medio de la quimioterapia me saludó: “siga, lo atiendo en mi sala y le explico porqué no podemos hacer la entrevista ahora…” .

Su dolor era evidente, sin embargo fue gentil y me contó cómo sufría cada mañana. Luego me dijo: “regrese en la tarde y esperemos que el dolor pase…”

De Carlos Vives conocí su amor por la gente y en especial por los niños, en el Hospital infantil de Manizales jugó con ellos un buen rato. Fue un día después del primer concierto de la gira Clásicos de la Provincia.

Como muchos colombianos lo seguí, pero la vida me dio la oportunidad de dedicarle la portada y un artículo de cinco páginas en la revista que fundé en España, justo cuando él acababa de vender 300 mil CDs.

En la rueda de prensa del Hotel Palace en Madrid no cabía un periodista más y todos tenían un ejemplar de la publicación en sus manos, luego en la plaza de toros de Las Ventas donde se presentaban 500 personas más recibieron un ejemplar.

Yo hacía en aquel entonces promoción de mi revista que con esfuerzo -sobrevivía- pero en el fondo quienes la repartíamos en la puerta solo buscábamos que cada una de esas personas se fuera para su casa con algo más de nuestro ídolo y La Tierra del Olvido.

A Shakira me la presentaron a las tres de la mañana en pijama y con los pies descalzos. Sucedió cuando fui complice de una serenata que mi amigo Juan se atrevió a dar a una hora en la cuál perfectamente nos podía haber arrojado un baldado de agua.

Pero no fue así , ella y su madre nos recibieron en la sala de su casa y hasta una copa nos brindaron. La estrella de la música apenas comenzaba pero sabía bien lo que era un buen o un mal trio, el nuestro no era tan malo pero ya estaban trasnochados los músicos. Los bambuqueros de la calle 57 con avenida Caracas ya desafinaban.

Sin embargo nos divertimos y de ahí en adelante siempre me saluda con afecto, además nos perdonaron aquel atrevimiento .

Más tarde supe que Shakira y Nidia rezaron el rosario por mi suerte, pues un día después de aquella rumba estaba preso en una cárcel mexicana, luego que cambiaran mi maleta por una con 30 kilos de Cocaína.

En ese momento -el más oscuro de mi vida- apareció el Nobel Gabriel García Márquez y, como un ángel caído del cielo me ayudó a probar mi inocencia. Veinte días más tarde volví a ser un hombre libre.

Estuve a punto de ser sentenciado a quince años de Cárcel.

Conocí entonces la mejor virtud de Gabo como ser humano, la solidaridad, paradójicamente es la que menos le reconocen en Colombia.

Después de esa prueba superada solo lo he visto una vez, ese día contó mi historia en una mesa a sus amigos y al final de su largo monólogo, yo como cualquier colombiano que siente admiración por nuestro ídolos, le pedí una foto y él exclamó: “ !Toda esta carreta para una foto !”, después supe que me estaba mamando gallo, pero quede curado, nunca más me acerqué a un celebridad para tomarme una fotografía.

Cada uno de esos encuentros los he recordado para escribir este libro, pero siempre bajo una premisa que ha sido mi constante en mi vida de reportero y escritor. Mirar a los grandes personajes como lo haría cualquier persona, un colombiano más que los admira y los siente parte de su vida.

Ciudad de México, Abril del 2003.

Mauricio Aranguren Molina / Prólogo libro Nuestros Grandes

Ahí voy en la transcripción… gracias por acompañarme en esta idea , pronto subiré cada una de las breves biografías.

Juanes / Santiago Botero / El Pibe Valderrama / Shakira / Juan Pablo Montoya/ Édgar Rentería / Gabriel García Marquez / Cesar Rincón / Carlos Vives. (en el 2003 ese era el panorama)

Un abrazo Mauricio.

Gracias por tu lectura, ojalá decidas compartirlo.

Sobre el autor

Soy Mauricio Aranguren, un escritor formado en el periodismo, editor y ghostwriter. Co-fundador de buenasIdeas.co, un laboratorio de content marketing.